Anabel Durán González

Anabel Durán González

Soy Anabel Durán González, madre, psicóloga, psicomotricista relacional, terapeuta y facilitadora de la integración de los reflejos primitivos, orientadora y educadora.

MI TRAYECTORIA

Me formé en Psicología Humanista y Psicoanalítica en la UPCO, en Madrid. Tuve el gran privilegio de tener como profesores a Javier Hugo Martín Holgado, quien me adentró en el apasionante mundo de la Psicología Evolutiva; a José María Burdiel Nales, quien me presentó la Gestalt y la Interacción Dinámica.

Me formé como Psicomotricista Relacional y Terapeuta de Atención Temprana en Psicopráxis. Una experiencia de vida extraordinaria: “El movimiento es vida” solía decir Carmen Pascual, directora del centro.

En el 2011 fui madre, fue entonces cuando conocí a Nerea Mendizabal, conocida representante de la Comunicación No Violenta, y desde entonces asisto regularmente a sus talleres y cursos.

Promoví junto con otras 5 familias un proyecto de crianza, basado en la Comunicación No Violenta y la Educación Creadora.

En el 2014 fui madre de nuevo, lo que me llevó a buscar proyectos pedagógicos respetuosos, formando parte de Nalúa y Tximeleta, en esta última escuelita colaboro regularmente en las aulas y sala de Psicomotricidad.

Conocí el método BRMT en el 2018, cuando comencé mi formación en Nutrición, Autismo y TDAH, así como La Integración de los Reflejos Primitivos, y en la que estoy sumergida en estos momentos.

CÓMO TRABAJO

Entiendo que la psicología es un acompañamiento en una etapa del desarrollo individual de la persona, por ello es imprescindible respetar los tiempos de cada un@, vincular y ofrecer el espacio donde apoyarse para seguir avanzando, con recursos, empoderad@.

Acompañar a la persona desde la aceptación incondicional, conectar con el individuo y, con sus potencialidades, sus circunstancias, creencias y limitaciones.

Trabajo con las herramientas de la Psicomotricidad Relacional, la Psicología Humanista, Comunicación No Violenta y Movimientos Rítmicos para la Integración o Desarrollo de los Reflejos Primitivos.

¿QUÉ ES LA PSICOMOTRICIDAD?

La Psicomotricidad es una práctica enfocada a integrar elementos psíquicos, emocionales y motrices.

Recuperar el lugar del cuerpo desde una perspectiva integradora, la globalidad de la persona; se contemplan los deseos, las motivaciones y las carencias. En la sala de psicomotricidad, l@s niñ@s van a poder organizar el espacio-tiempo, la propiocepción, la aceptación de sí mism@s y por ello el desarrollo de una buena Autoestima. Desde un acompañamiento de respeto de la etapa evolutiva de la persona, y favoreciendo el desarrollo de recursos adaptativos y dominancia del autocontrol.

Jugar es para el/la niñ@ vivir, y la forma de estar en el mundo. En la sala de Psicomotricidad se posibilita que se desarrollen los tres tipos de juego esenciales en el desarrollo de un@ niñ@.

En la sala de Psicomotricidad, el cuerpo, que es el medio de expresión más auténtico y más profundo, se enriquece de la libertad de movimiento que en esta se posibilita.

CUÁNDO ACUDIR A PSICOMOTRICIDAD

Las sesiones de psicomotricidad favorecen el desarrollo de la inteligencia abstracta, de la matemática, la lógica, lo espacio-temporal, a la vez que posibilitan la integración de aprendizajes básicos. Siempre que se detecte un desajuste, malestar, ansiedad o limitación del niñ@ en la escuela, la psicomotricidad puede ayudar.

Las capacidades mentales de análisis, síntesis, abstracción, simbolización y resolución de conflictos, se logran a partir del conocimiento y control de la propia actividad corporal, la construcción del esquema corporal.

A través de la psicomotricidad también vamos a desarrollar una buena autoestima: “Un cuerpo que desarrolla un movimiento, que aporta una identidad, que procesa unos sentimientos y busca su autonomía, estimula su inteligencia favoreciendo con todo ello la capacidad de creación y comunicación”.

A veces sucede que l@s niños no pueden o no saben cómo expresar aquello que les sucede, inquieta, se frustran, se estresan, incluso pudiendo mostrar conductas desajustadas o agresivas, en este caso la sala de psicomotricidad es un espacio seguro, en la que con el acompañamiento adecuado, pueden soltar, y desarrollar herramientas, recursos y así poder dar respuestas más adaptadas a las situaciones vividas.

“La psicomotricidad va a permitir al niñ@ expresarse y elaborar sus conflictos, colmar sus carencias y estructurar su personalidad de manera equilibrada” André Lapierre.

QUÉ SON LOS MOVIMIENTOS RÍTMICOS

Son ejercicios para la integración y/o desarrollo de los reflejos primitivos.

Los Reflejos Primitivos son movimientos automáticos, estereotipados y controlados desde el tronco cerebral, cuya finalidad es la supervivencia y la adaptación al medio.

Se desarrollan durante las diferentes etapas del embarazo y deben de ser integrados en patrones de movimiento autónomo para favorecer un desarrollo óptimo y sin dificultades en cuestiones como la atención, la concentración, el control de impulsos, el pensamiento abstracto, el aprendizaje, control de esfínteres…

Los movimientos rítmicos activos tienen efectos importantes, como la integración de los reflejos primitivos y el desarrollo de los reflejos posturales de por vida.

Los movimientos rítmicos pasivos son muy útiles para mejorar el tono muscular, la maduración de los reflejos primitivos y la estimulación de los movimientos espontáneos, favorecen la maduración cerebral, desarrollo de una buena postura y el fortalecimiento y equilibrio del tono muscular.

Se adaptan a cada individuo, deben ser rítmicos, suaves, coordinados y simétricos.

Necesarios para la maduración cerebral.

Son muy eficaces en Problemas de Atención, Hiperactividad y el Control de los Impulsos, así como dificultades tónicas, posturales y visuales en niños pequeños