“Los conflictos son procesos naturales que permiten crecer”

Los conflictos entre las personas, ya sea entre los miembros de una pareja, de una familia, entre vecinos o a nivel laboral, son procesos naturales. Sin embargo, ofrecen una posibilidad de crecimiento.

Un aprendizaje que pasa por abrirse y ser responsable de las actitudes de uno mismo. ¿Para qué hago eso? ¿De qué me estoy defendiendo? Recurrir a un profesional de la mediación para enfrentarse a estas situaciones comienza a ser una salida cada vez más demandada, especialmente en casos de separaciones y divorcios.

heartsickness-428103_1280Así lo expone Maite Eraso, mediadora y miembro de la Asociación de Mediadores de Navarra, con motivo del Día Internacional de la Mediación, que se conmemora este miércoles. Un colectivo que en 2014 valoraba que esta figura todavía es desconocida, aunque el éxito le respalda: más del 80% de los problemas en los que actuó un mediador llegó a una solución satisfactoria.

Según Eraso, con experiencia en el ámbito público y privado, mientras que en países como Estados Unidos la mediación posee una trayectoria muy dilatada, a nivel estatal va ampliándose poco a poco, especialmente con la ley de 2012, que extendió la mediación a asuntos civiles y mercantiles. En Navarra, esta figura lleva años instalada, tanto en los servicios públicos como privados, y en campos como los juzgados de familia ha sido de las pioneras.

En este sentido, Eraso, quien acaba de abrir una nueva línea de trabajo en el centro de crecimiento personal Laskurain de Pamplona, reivindica la mediación por varios motivos: cada una de las partes es quien adopta los acuerdos en función de sus necesidades, el proceso es más rápido y económico y previene problemas futuros.

EN LA FAMILIA, EL TRABAJO, LA ESCUELA

“El mediador entra en juego cuando hay una negociación que requiere llegar a acuerdos”, resume Eraso. Así, los ámbitos de actuación se amplían: temas de pareja, si toca cuidar a alguien en la familia, ya sea por una discapacidad o una enfermedad, problemas de convivencia en el trabajo o entre vecinos y hasta en la escuela. De hecho, llegar a los colegios constituye una de las aspiraciones del nuevo proyecto que han emprendido en Laskurain.

“En un principio nos vamos a centrar en la mediación familiar y de pareja”, expone Eraso, quien detalla que la idea es ofrecer un servicio completo, que incluya terapia, mediación y hasta abogados, con un equipo multidisciplinar de profesionales, de manera que la experiencia resulte lo menos traumática posible y económicamente más accesible.

Además, aspiran a llegar a las aulas. “Nos gustaría que los chavales tuviesen instrumentos emocionales para gestionar los conflictos, que aprendiesen a poner la atención en aquellos espacios que tienen por mejorar”, explica.

APARCAR LA PELEA Y PACTAR

Eraso detalla que, en general, se trata de cambiar de perspectiva. “Ya no consiste en pelear. Nos han enseñado a competir, a que la vida es una carrera de obstáculos, en la que hay que luchar, lo que nos provoca inseguridades. Sin embargo, todos tenemos muchas capacidades por desarrollar, pero requiere un aprendizaje en el que cada persona se haga responsable de sí misma”, describe. A ello, opina, puede contribuir la mediación.

“Para abrirse la persona requiere un espacio seguro. Aunque las personas lleguen con posiciones rígidas o defensivas, si hay confianza, se produce un cambio”, asegura. Para ello, Eraso recalca que la figura del mediador protege a todas las partes y evita las desigualdades. “Buscamos que lleguen a sus propios acuerdos, no a los que dicta un juez”, aclara. Dicho esto, puntualiza que no todas las situaciones resultan “medibles”. En casos de violencia de género, por ejemplo, no cabe la mediación.

UNA MEDIA DE CINCO SESIONES

El trabajo de la mediación se puede desarrollar en una media de cinco o seis sesiones, aunque cada caso es particular. “La dificultad que tenemos radica en que la gente no conoce nuestro trabajo”, plantea e insiste en que recurrir a esta opción facilita procesos que pueden resultar muy duros, como la pérdida de un hijo. “Hay gente que se siente sola y que no tiene dinero. Así, la gente empieza a ser más consciente de la necesidad de pactar y de poner en cuestión otras vías”, concluye.

Para dar a conocer este servicio, ofrecerán una charla gratuita el próximo día 30, a las 18 horas, en el centro Laskurain, ubicado en el barrio de la Milagrosa, en la calle Bardenas Reales, 11 bajo.

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